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Entrevistas

Diego Echeverría, el Gaucho que domó el lanzamiento de nudillo (I)

El lanzador Diego Echeverría es una fija del Rana Arnedo para abrir uno de los partidos de Los Gauchos en los Juegos de Lima 2019. El nudillista tiene una dilatada trayectoria en el béisbol local e internacional y, entre sus logros, se destaca el de ser el pelotero argentino que más lejos llegó en las ligas menores de la Major League Baseball. En nuestro país vistió los colores de Independiente, Ferro, Vélez Sarsfield, Popeye de Salta y actualmente es hombre de Cerveceros. En esta primera entrega abordaremos sus comienzos en el deporte, su camino hasta firmar con una organización de Grandes Ligas y  su paso el minor league baseball.

Sus comienzos

Echeverría nació en Dolores, provincia de Buenos Aires, hace 36 años. Su amor por el deporte del guante, el bate y la pelota comenzó desde muy chico, puesto que los seis años comenzó a jugar al sóftbol. En su adolescencia, y siendo alumno del Colegio Nacional de Dolores, formó parte del equipo Scorpions y se desempeñaba como lanzador y catcher.

El cambio al béisbol

A los 17 años entró a su vida una persona que cambiaría su carrera deportiva para siempre: el cubano Amaro Costa Blanco, quien hoy en día es pitching coach de la Selección Argentina y que supo ser scout de MLB para la organización de Tampa Bay. Según cuenta el propio Echeverría, Costa Blanco vio condiciones en él como para dar un salto de nivel pero en el béisbol, ya no en el sóftbol. La transición de un deporte al otro implicó cambiar su posición, ya que pasó de ser lanzador/receptor a jugar en los jardines gracias a su aptitudes físicas.

Diego (cuarto, arriba, de derecha a izquierda) con el club Scorpions de Dolores.

“Amaro estaba buscando talento en la zona de Mar del Plata. Además del béisbol, él estaba pendiente del sóftbol y tenía mi nombre en carpeta. A los 16, 17 años yo ya había empezado a prepararme para el profesionalismo, me entrenaba de lunes a sábados y los domingos jugábamos. Estaba en Independiente y viajaba todos los días”, destacó el lanzador en charla con este sitio.

Y agregó: Me levantaba a las 4:30 de la mañana y me tomaba el colectivo desde Dolores a Buenos Aires. Eran unas tres horas de viaje, aproximadamente. Una vez en Retiro, me tomaba el 86 hasta Ezeiza, en donde era el entrenamiento. Al final del día me volvía a Dolores en el colectivo, tenía muchas ganas y una fuerza de voluntad increíble en esos años. Por suerte tuve el apoyo de mi familia, ellos vieron que lo mío iba en serio, que yo me dedicaba a eso y permitieron que deje de lado mis estudios“.

Por varios años, Echeverría intentó firmar con organizaciones de MLB pero no tuvo éxito. Para poder llegar a cumplir su objetivo debió hacer la transición del campo a la lomita. “Lo intenté por tres o cuatro años. Física y atléticamente estaba a la altura de los demás en mi posición, pero lamentablemente no pude explotar con el bate. Al ser argentino, para firmarte siempre te pedían algo más“, describió el derecho sobre sus primeros viajes a República Dominicana.

Al no poder seducir a scouts y equipos de MLB como jugador de posición decidió hacerlo lanzando, pero no iba a ser un pitcher normal: se transformaría en knuckleballer, un especialista en el lanzamiento de nudillo.

Llegó un momento en que los resultados en las pruebas como jardinero no salían como esperábamos y comencé a subir más seguido a la lomita y a tirar de nudillo. Era un lanzamiento con el que estaba familiarizado, lo usaba en el sóftbol y también cuando soltaba el brazo para calentar antes de los partidos. Fue todo un proceso, los equipos entendían que había trabajo por hacer pero tuve que educar mi brazo de otra manera“, explicó.

¿Por qué ser un lanzador de nudillo?

El knuckleball es una rareza, es el pitcheo más difícil de dominar para un serpentinero y a su vez es difícil de atrapar para los receptores. El lanzamiento se caracteriza por su poca velocidad en comparación a los demás y su trayectoria es casi indescifrable. En un buen día de ejecución, es muy difícil de batear. Sin embargo, en un mal día del lanzador pasa todo lo contrario. Solamente 30 nudillistas llegaron a tirar al menos una entrada en el béisbol de Grandes Ligas. Cuando consultamos al jugador de Los Gauchos sobre por qué eligió este tipo de lanzamiento, contestó: “Siempre tuvimos en claro con Amaro que el nudillo sería mi llave para llegar a Estados Unidos. Él me decía que los pitchers que tienen movimiento tenían trabajo en Grandes Ligas, por lo que nos aferramos a eso y siempre buscamos mejorarlo”.

La oportunidad en Tampa Bay

Finalmente, en julio de 2006, Diego Echeverría pudo lograr su objetivo y firmar con una organización: los por aquel entonces llamados Tampa Bay Devil Rays. “Tenía claro que ese iba a ser mi último viaje, ya tenida decidido que si no me salía nada me iba a poner a estudiar”, confesó el lanzador.

Recuerdo que había hecho pruebas por varios días. Había estado con los Medias Rojas trabajando con su pitching coach, que era el de Tim Wakefield (NdR: otro nudillista), pero ellos ya tenía su cupo completo y no se dio. A esa altura yo ya estaba un poco cansado, pero Amaro me convenció para que fuésemos a las instalaciones de Tampa Bay“, explicó el oriundo de Dolores.

Cuando llegamos había más de 30 jugadores probándose y cerca de 25 eran lanzadores. A la mitad del tryout me llamaron y me pidieron que haga una sesión de bullpen. Empecé a tirar mi nudillo y les agradó de tal manera que el scout que estaba en las tribunas terminó al lado del home viendo mis pitcheos. Dos días después me llamaron para que juegue un partido ante los Dodgers, tiré un par de innings y me fue muy bien. Quedaron conformes, sin embargo, no firmé. Acordamos que me iban a llamar para una respuesta. Ya de vuelta en Buenos Aires, me dijeron que no me podían firmar pero me invitaron para estar 30 días a prueba y acepté, por lo que volví a Dominicana, estuve un mes entrenando y lanzando, hasta que finalmente pude firmar mi contrato”, dijo.

Sobre su estadía en el país caribeño, contó: “No jugué tanto ahí, sólo un par de meses en una liga de exhibición, porque ese año los Rays no participaban de Dominican Summer League, y me fue bien. Lo primero que hice fue comenzar a estudiar inglés. Compré un diccionario y estudiaba en mis tiempos libres. Interiormente sabía que estaba unos años por encima de la edad de varios de los chicos y que con el lanzamiento de nudillo podía avanzar hacia Estados Unidos más rápido que ellos“.

Cuatro meses después de firmar su primer contrato como profesional, Diego Echeverría fue enviado a los Estados Unidos para jugar en la Florida Instructional League.


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Su paso por las ligas menores en Estados Unidos

La Florida Instructional League es una liga que se juega en los meses de septiembre y octubre, en la cual se mezclan novatos que tienen su primera experiencia en el profesionalismo y veteranos bigleaguers que se recuperan de lesiones o necesitan mejorar su nivel. Nuestro representante sólo vio acción durante un mes. Durante su estadía, Tampa Bay contrató Joe Niekro, un knuckleballer con 20 años de experiencia en las Mayores, para que pula, perfeccione y depure el estilo de nudillo de Echeverría.

Recuerdo que en mi debut estaba Evan Longoria jugando la tercera base (NdR: prospecto top de la organización y actual jugador de los Gigantes de San Francisco) y me fue muy bien. El equipo contrató a Niekro exclusivamente para que me enseñe los secretos del pitcheo. Joe hizo un trabajo majestuoso conmigo, me enseñó muchas cosas”, destacó.

Diego Lanzando para los Bowling Green Hot Rods (Foto: David W. Smith/Daily News)

Un año después, en 2007, llegaría el verdadero desafío ya que debía instalarse definitivamente en los Estados Unidos. Esa temporada y la siguiente jugó para los Hudson Valley Renegades, que militan en la liga de Nueva York-Pensilvania y fue compañero de Alex Cobb, actualmente jugando en los Baltimore Oriols. En su primera temporada en la pelota profesional terminó con ERA de 7. 14, siendo abridor en 14 partidos. Al año siguiente, su porcentaje de carreras limpias bajó considerablemente (fue 4.48), mezclando titularidades con salidas desde el bullpen.

Por suerte no me costó tanto la adaptación a Estados Unidos. Creo que mucho tuvo que ver la formación que me dieron mis padres y la educación que recibí. Sabía cómo moverme, a dónde ir para buscar determinada cosa, etc. Yo siempre intentaba comunicarme, charlar. Además era necesario para poder hacerme entender dentro de la cancha y recibir las indicaciones de los coaches. Si no te preocupabas por aprender bien el idioma, estabas frito“, rememoró el actual jugador de Cerveceros de Salta.

Sobre su relación con actual serpentinero de los Orioles, comentó: “Con Alex fuimos asignados casi al mismo tiempo a Hudson Valley. En un momento nos mudamos juntos, nos llevábamos muy bien. Todos los días nos levantábamos hablando el idioma del otro, él quería aprender español y yo mejorar mi inglés. Al año siguiente fue subido de filial y yo me quedé en Hudson Valey”.

Durante su estadía en Clase A-Corta, Diego vió acción en 30 partidos, 20 de ellos fueron como abridor. Lanzó 139 entradas con una efectividad de 6.50. En 2009, los Rays lo subieron de nivel en las menores y lo enviaron al estado de Kentucky, más precisamente a los Bowling Green Hot Rods, un equipo que participa en la South Atlantic League de Clase A, una categoría en donde la cantidad del juegos y la intensidad del calendario se asemeja a lo que es la Major League Baseball. Para esa época, el nudillista era utilizado exclusivamente como relevista.

En Bowling Green fue todo muy diferente. A esa altura ya estaba solo, sin un pitching coach especial para mí, además de que fue la primera temporada larga que hice en mi carrera. Es algo increíble de vivir, las ligas menores no son un lecho de rosas. Uno se tiene que acostumbrar a vivir con un sueldo que no es bueno, a no tener todos las comodidades, pero más allá de eso, fue algo sensacional estar todos los días en el campo y sumar más de 200 juegos entre pretemporada y regular season”, nos contó.

En su única zafra en Class A (Full) terminó con 60.2 entradas lanzadas en 34 apariciones, con un porcentaje de carreras limpias de 8.01 y un récord de tres victorias y dos derrotas. Luego de tres temporadas en el béisbol de las ligas menores, en dos filiales distintas de los Tampa Bay Rays y acumulando más de 189 entradas, el equipo no renovó su vínculo con el lanzador. “Seguramente el reporte que recibió la organización de mi año en Bowling Green no fue bueno. Yo había firmado un pacto por tres años y se cumplieron en 2009. Tampa decidió no renovarme. Era algo que con Amaro lo veíamos venir…“, recordó el ace de Los Gauchos acerca de su último año allí.

De esta manera concluye la primera parte del repaso de la carrera deportiva de Diego Echeverría. En la próxima abordaremos su vida luego de quedar afuera de ligas menores, su regreso a la pelota argentina y su trayectoria con la selección nacional.

Diego con Alex Cobb, durante su estadía en Hudson Valley en 2007

Desde 2015 escribo en la web española www.sportsmadeinusa.com, en 2017 comencé a escribir “Pitcheos Salvajes” (www.beisbolmlb.com). Colaboro en los podcasts “Dugout Rioplatense” y "La Lata de Maíz". Participo en "Diamante Albiceleste" con la columna de MLB. Administrador de “Béisbol Argentino.com.ar"

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