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Entrevistas

Jefry Martes: “Me ilusiona jugar los Panamericanos con Argentina”

Jefry Martes: “Me ilusiona jugar los Panamericanos con Argentina”

La MLB, al igual que las otras grandes ligas del mundo, tienen tanto brillo propio y están tan idealizadas que muchas veces los chicos que sueñan con llegar a ellas pueden hacer cualquier cosa con tal de alcanzarlas. Y cuando decimos cualquier cosa, no exageramos.

Jefry Martes fue uno de esos chicos. Nacido en República Dominicana y de “clase media pobre”, como él mismo definió, creció jugando al béisbol y siempre mirando al norte, donde no sólo lo aguardaba su sueño de ser un jugador de Grandes Ligas, sino que también, y en consecuencia, la posible salvación económica de su familia. Pero no todo salió como él quería. Hoy, con 26 años, disputa la Liga Argentina con los Falcons de Córdoba y se entusiasma con la idea de jugar para Los Gauchos en los Panamericanos de 2019. Aquí, su rica historia.

-¿Hace cuánto estás en Argentina y con qué te encontraste acá?
-Ya voy para dos años y siete meses. Me encontré con personas maravillosas a las que les agradezco un montón, y también con trabajo, que fue algo muy importante para asentarme y poder salir adelante. De la mano de eso vino la oportunidad de poder volver a jugar al béisbol en Dolphins de Córdoba (NdeR: ese club es dueño de la franquicia Falcons). En su momento, el presidente del club me dijo que me daba el empleo con una condición: que juegue en su equipo. Y así fue. Por suerte todo va muy bien y trabajo en comercio, entregando pedidos.

Jefry (izq.) en Estados Unidos, cuando fue a jugar con la Academia de Puerto Rico.

-¿Qué diferencias encontraste entre el béisbol dominicano y el argentino?
-Cuando llegué noté que aquí el deporte estaba algo atrasado. Eso ha mejorado un poco porque han venido varios extranjeros en buen nivel a los equipos de la Liga Argentina, pero sí que no es el mismo estilo de béisbol entre el de Argentina y el de Dominicana. Hay mucha diferencia. Yo acá veo que los chicos tal vez batean un fly y no quieren correr las bases y se enojan. En Dominicana no puedes hacer eso. Allá si no corres las bases te sacan del partido y te mandan a trotar alrededor de una cancha por una o dos horas. Esas cosas a mí me sorprenden pero muchas veces no digo nada porque no estoy en mi país y hay muchos chicos que tienen mala boca y tal vez me putean. De todos modos, no son todos iguales y la mayoría sí quiere aprender y escucha lo que puedo llegar a decirles.

-¿En algo más hallaste diferencias?
-Creo que los chicos no se entrenan lo suficiente. Allá un jugador se entrena día tras día para mejorar y tratar de estar entre los mejores, no por entrenarse y nada más, porque en mi país la competencia es mucha. Todos allá quieren firmar con equipos de las Grandes Ligas. Hay niños que con 13 ó 14 años ya son protegidos por esos equipos porque saben que en el futuro los van a contratar, entonces los llevan a practicar a sus academias y cuando cumplen 16, los firman.

“En los tryouts, con 18 años, yo lanzaba 93/94 mph, pero aparecía un chico de 16 lanzando lo mismo. Yo sabía que en realidad él no tenía la edad que decía tener…”.

-Vos tenés una historia especial con eso de haber sido contratado…
-Sí, yo estuve firmado por los Piratas de Pittsburgh. Lo que pasa en Dominicana es que cuando un pelotero ya tiene 17, 18 ó 19 años, no lo quieren firmar y no le dan bola por más condiciones que tenga. Yo iba a los tryouts, donde te ven los scouts, lanzaba 93/94 mph con 18 años y aparecía un chico de 16 tirando lo mismo que yo… Yo sabía que en realidad él no tenía esa edad porque ningún jugador con 15 ó 16 años va a tirar a esa velocidad. No tiene del todo desarrollado el brazo para hacerlo ni va a tener los tendones fortalecidos como debe ser. Entonces a mí no me daban bola, porque para ellos no vale la pena firmar a uno de 19 cuando hay otro que dice tener 16 y es el mismo proyecto de jugador. En ese entonces tenía un agente que sabía falsificar papeles y me preguntó si yo realmente quería firmar para Grandes Ligas. Obviamente, respondí que sí.

-¿Si no truchabas tus documentos no tenías chances de ser contratado?
-Tal vez tenés una chance pero no te van dar bola. Es así. Si te dan una oportunidad, te van a ofrecer entre 5.000 y 7.000 dólares para ir de relleno, lo que significa que si en el primer año no te va bien, te borran. Y si te firman de relleno tenés que estar preparado para hacer cualquier cosa.

-¿Y qué pasó?
Mi agente dijo que me iba a conseguir los papeles de otro niño. Me llevó para otra provincia, como a cinco horas de mi casa, donde yo no conocía a nadie. En la familia que me “adoptó”, que era bien pobre, me iban a hacer pasar por un chico de 15 años. En ese momento yo estaba por cumplir 19, nunca había salido de mi casa y tenía que durar un año y cuatro meses sin ir a mi hogar ni ver a mi familia.

“Tenía que vivir con esa familia para que en el barrio entero creyeran que yo era el hijo de esa mujer. Tenía que ir a la escuela y hacerme amigo de los vecinos porque cuando te firman en Dominicana, los investigadores de la MLB van al barrio con una foto tuya a hablar con la gente y preguntarles si te conocen, cómo te llamas y todo eso”.

-¿Por qué tenías que ir a vivir ahí?
-Porque en ese lugar, en esa provincia, nadie me conocía como Jefry. Me pusieron de nombre Jean Carlo Osoria. Tenía que vivir en esa casa para que en el barrio entero crean que era el hijo de esa mujer, que había estado en la capital y ahora volvía al campo para vivir. En esa zona yo era un extraño. Tenía que dormir en la casa de esa señora, ir a la escuela y hacerme amigo de los vecinos porque cuando te firman en Dominicana, los investigadores van al barrio con una foto tuya a hablar con la gente y preguntarles si te conocen, cómo te llamás y todo eso. Cuando fueron a investigarme nos tocaron la puerta y me llamaron desde afuera: ‘Jean Carlo, Jean Carlo’. Pero el niño que de verdad se llamaba así, al que yo estaba “reemplazando”, estaba ahí también durmiendo conmigo. Le dije ‘Cállate la boca, que es a mí a quien están buscando’. El problema fue que la mujer, que en teoría era mi madre, era blanca y pequeña. Y yo soy morocho y grandote. El hermano también era blanco, pero el que supuestamente era mi papá, que era morocho, había fallecido. Entonces la señora dijo que los otros niños no eran del mismo padre. Por suerte se lo creyeron y se fueron.

Diploma de Jefry con su nombre falso: Jean Carlos Osoria.

-¿Sufriste mucho viviendo con una familia que no era la tuya?
-Sí, tenía que dormir en el piso y muchas veces no teníamos para comer. Ahora cuento estas cosas pero porque ya pasaron hace mucho tiempo, pero tuve que hacer cosas terribles. Vivíamos cerca de campos de banana y mandioca, y a las siete de la mañana me escondía en ellos para intentar llevar un racimo a la casa. Teníamos que beber agua del río porque otra no había…

Hasta ahí, y dejando de lado la polémica de haber falsificado su identidad para intentar atraer las miradas de los equipos, todo marchaba relativamente bien. Los planes de Jefry iban sobre rieles, pero no iba a ser por mucho tiempo más…

-¿Cómo terminó esa historia?
-Los Piratas por la firma me iban a pagar 150.000 dólares. Me dieron la mitad y la otra parte iba a llegar en 20 días, pero alguien me vendió. Una persona anónima llamó a la Major League y dijo que yo no me llamaba como habíamos dicho, que yo era Jefry y que todo había sido un montaje. Me suspendieron por un año y me quitaron la plata que me habían dado.

“Alguien me vendió. Un anónimo llamó a la MLB y dijo que todo había sido un montaje. Agradezco a Dios no haberme enterado quién fue porque sino ahora mismo estaría preso”.

-¿Supiste alguna vez quién fue el que te vendió?
-Le doy gracias a Dios que nunca supe porque si me hubiese enterado, ahora mismo estaría preso. Arruinó mi carrera y mis sueños.

-¿Te arrepentiste de haber truchado tus documentos o lo volverías a hacer?
-Ya no haría lo mismo. Lo hice por desesperación y por necesidad. Yo era un muchacho joven de 18 años y prácticamente me lavaron el cerebro. Me arrepiento porque sufrí mucho y me arruinó la carrera. En la Major League saben que estas cosas suceden y agarran plata de todo esto, no es un misterio. Cuando les conviene, los sobornan y no dicen nada. Ahora buscan chicos más jóvenes. Si andás por las calles de allá vas a encontrar niños que dicen tener 13 años pero que tienen mi cuerpo, que tengo 26. Les meten muchos esteroides y mucho alimento, pero cuando van a firmar los limpian y salen sin esteroides. Es así.

-¿Cuán común es que los chicos de Dominicana hagan lo que vos hiciste para alcanzar el sueño de llegar a la MLB?
-Demasiado común. Ya no sorprende. Imaginate que todavía, de vez en cuando, aparece algún jugador que ya con años en Grandes Ligas tiene problemas en sus papeles.

-¿Cómo siguió tu historia desde ahí?
-Al suspenderme yo empecé a trabajar y llegué a estar como cinco años sin jugar, no quería saber más nada con el deporte. Como mi papá vive acá en Argentina, me dijo que me venga de vacaciones y yo acepté para venir a conocer. Él es ciudadano argentino y a mí me gustó mucho. Me presentó con la gente de la Selección Argentina de Béisbol y entre ellos estaba Sergio Martín, el presidente, pero decía que no podía verme si yo no tenía los papeles. Además, contó que venían muchos extranjeros diciendo lanzar 90-93 mph pero que cuando les ponen el radar no pasan de las 60. Pudimos convencerlo para que me observe, entré en calor y tiré en 93 millas. Acá no hay pitchers en esa velocidad. Llevo dos años jugando y no me crucé ni con uno. Sí he visto 86 pero la mayoría están en los 82, 80 o por ahí.

-¿Y ahora estás esperando la nacionalidad para poder jugar en la Selección?
-Sí, en eso estoy y me ilusiona porque ganaron los Sudamericanos en Buenos Aires y lograron entrar a los Panamericanos que se jugarán el próximo año en Perú. En teoría, en agosto ya deberían salir mis papeles. Los dirigentes me llaman a cada rato y están al tanto de cómo viene el trámite. Me dicen que les hace falta un lanzador como yo.

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