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Argentos por el mundo

Julián Pedrouzo y su presente en el béisbol de la NCAA

Julián Pedrouzo y su presente en el béisbol de la NCAA

El pasado 18 de mayo terminó la temporada de los Pioners de Sacred Heart y con ello el primer año de competencia de Julián Pedrouzo en el béisbol universitario de la NCAA de Estados Unidos. Su equipo finalizó con récord general de 17-35 (12-16 en su conferencia). Unas semanas antes de que culmine su año rookie en college baseball, nos pusimos en contacto con él para saber sobre su actualidad.

Debutaste como reemplazo defensivo en el quinto partido de la temporada, como visitante ante Louisiana State University (LSU), un grande del béisbol colegial. ¿Qué sentiste cuando pisaste el campo?

JP: El sentimiento de alegría fue muy fuerte, porque a pesar de que ya había estado con el equipo por cinco meses, fue en ese debut cuando sentí que lo había logrado, que realmente pude subir ese escalón en dirección a ese sueño enorme como lo son las Grandes Ligas. A pesar de esto, y del factor de estar jugando contra un rival tan grande como lo es la Universidad de Louisiana State, tuve que tratar de mantener la compostura y concentrarme en mi turno al bate. A pesar del resultado final, en mi opinión fue un buen turno.

Julián en el campo de la Universidad Farleigh Dickinson

Sumás 14 partidos jugados, con 15 apariciones al plato y muchas de ellas como emergente. Tradicionalmente, en la NCAA se sabe que es difícil conseguir tiempo de juego y tener impacto para los jugadores de primer año. ¿Estaba dentro de tus expectativas que tu año de freshman sea con pocas intervenciones y quizás más de adaptación?

JP: Siendo completamente sincero, yo esperaba más. A pesar de que siempre supe que los freshman tienen generalmente poco tiempo de juego, yo tenía la mentalidad de seguir trabajando y no darle al entrenador otra opción más que ponerme. Lamentablemente no fue así. Se me hizo difícil adaptarme a las velocidades de los pitcheos a este gran nivel, y a pesar de que ya me estoy empezando a acostumbrar, la temporada está terminando.
Es por esto que tomé la decisión ya hace un par de meses de pasar el verano acá, en los Estados Unidos, para jugar en un equipo llamado Rome Generals y tener la posibilidad de agarrar más turnos y de seguir trabajando mucho para preparame de cara a la temporada que viene.

¿Cómo calificás el nivel de competencia de la División I de la NCAA? Comparando ésta última con el béisbol metropolitano y de la selección, ¿qué diferencias encontraste?

JP: El nivel de béisbol es realmente muy alto. En el transcurso de este año tuvimos la posibilidad de enfrentar equipos universitarios rankeados dentro de los mejores 25 del país, como Uconn y el ya mencionado LSU, y su nivel es realmente sorprendente. Si lo tengo que comparar con el béisbol argentino, diría que la principal diferencia está en los lanzadores y la velocidad de sus pitcheos. A este nivel es raro encontrar un pitcher tirando por debajo de las 87 millas por hora y hay muchos que llegan hasta las 96/97 mph.

Otra gran diferencia está en lo que se conoce como béisbol IQ, que vendría a ser la inteligencia con la que se juega, por así decirlo. Con esto no me refiero a cuán inteligente pueda ser un jugador, sino a cuán avanzados están los conocimientos con respecto a nuestro país. El béisbol es un deporte en constante cambio y es la nueva información lo que le da ventaja a países como USA.

“Fue en ese debut que sentí que lo había logrado, que realmente pude subir ese escalón en dirección a ese sueño enorme como lo son las Grandes Ligas”

¿Qué es lo que más te sorprendió hasta ahora del béisbol universitario? Por ejemplo: un rival, un campo de juego, la preparación previa…

JP: Hay varias cosas que me sorprendieron. Los campos de juego son uno de ellos. LSU tiene un estadio realmente impresionante, de categoría AAA, que vendría a ser una organización profesional. Aparte de esto, la cantidad de plata invertida por parte de las universidades en los distintos programas deportivos. Mucho más si nos concentramos en los programas más grandes del país. Para dar un ejemplo, y sin tener el dato oficial de este año, pero para un programa como el de TCU (Texas Christian University), y únicamente para el equipamiento de los jugadores, aproximadamente un millón de dólares es invertido al año. En cuanto a preparaciones, en mi universidad se hace mucho un entrenamiento mental parecido a lo que vendría a ser psicología deportiva guiado por uno de los coaches, en el que se nos enseña a estar calmados durante situaciones claves del juego. Básicamente, se nos enseña a no pensar.

¿Lograste adaptarte bien a la universidad y a la vida de estudiante-atleta?

JP: Realmente la adaptación a la vida de estudiante-atleta no fue difícil para mí. Más allá de las diferencias en lo que es la vida del estudiante de universidad en ambos países, me logré adaptar de buena manera. Definitivamente, los viajes con la Selección Argentina y la metro fueron de gran ayuda con este tema ya que vivir en hoteles y en cuartos con distintos miembros del equipo es algo que acá en la universidad vivo diariamente.

Julián está estudiando Relaciones Públicas (Foto: Sacred Heart)

Pasando a tu día a día en Sacred Heart, ¿cómo te organizás entre la asistencia a clases, a los entrenamientos y a estudiar?

JP: Mi vida diaria en SHU es bastante cansadora, en el sentido de que al menos en mi caso me levanto alrededor de las 7 a.m todos los días, e incluyendo el estudio terminaré mi día laboral alrededor de las 9 p.m. Respecto a las clases, a todos los jugadores se nos da un lapso de tiempo en el cual podemos armar nuestro itinerario para los distintos semestres y que así los entrenamientos no sean interrumpidos. Por ejemplo, para el semestre que se cursa entre los meses de agosto y diciembre podemos tener clases después de la 1 p.m porque los entrenamientos empiezan temprano en la mañana.

Para el semestre en el cual jugamos la temporada regular, las cosas se complican ya que en una semana “normal” estamos en la universidad dos días y medio, entonces nuestras clases tienen que estar todas acumuladas en ciertos tiempos y días. Para el estudio hay que tratar de encontrar tiempo entre entrenamientos y clases y así poder hacer todo el trabajo necesario para poder mantener las becas y ser elegible para poder jugar.

Bobby Valentine, en su rol de Director Atlético de la universidad, ¿está muy inmiscuido en el día a día del equipo? ¿Asiste a las prácticas? ¿Es de charlar con jugadores/cuerpo técnico?

JP: Bobby Valentine no está realmente inmiscuido en lo que es el día a día del equipo de una manera personal, pero es bien sabido por todos que está trabajando constantemente para nuestro bienestar. Como gran fan del béisbol que es, asiste a varios entrenamientos durante el año en el que se involucra y nos da consejos, corrige, y habla con los coaches. Aparte de esto, siempre está al tanto de todos nuestros resultados durante la temporada y hasta asiste a varios partidos.

Para finalizar quiero hacer un agradecimiento muy especial a Julián por su amabilidad para realizar ésta nota.

Desde 2015 escribo en la web española www.sportsmadeinusa.com, en 2017 comencé a escribir “Pitcheos Salvajes” (www.beisbolmlb.com). Colaboro en los podcasts “Dugout Rioplatense” y "La Lata de Maíz". Participo en "Diamante Albiceleste" con la columna de MLB. Administrador de “Béisbol Argentino.com.ar"

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