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Argentos por el mundo

Martín Rasumoff, el psicólogo de la UBA que trabaja con Cleveland Indians

Martín Rasumoff, el psicólogo de la UBA que trabaja con Cleveland Indians

De las teorías de Freud a una base por bolas hay mucha más distancia que cuatro lanzamientos malos. Bastante más. Pero en cierto momento, esa falta de cercanía se puede achicar.

Martín Rasumoff, porteño de 29 años, no tenía mucha idea de béisbol mientras cursaba la licenciatura en psicología, allá por 2008. Hasta que se fue a vivir a Estados Unidos. De a pequeños pasos, algunos involuntarios, se iba a ir acercando al deporte de la pelota, el bate y el guante, hasta llegar a donde está hoy: desde hace un año vive en República Dominicana, donde ejerce la psicología deportiva en la academia de Cleveland Indians, y junto a Rolando Arnedo, manager de Los Gauchos y a la vez coordinador del campus de Arizona, son los únicos dos argentinos metidos de lleno en el mundo de las Grandes Ligas. Conozcámoslo.

-Martín, ¿cuál es tu cargo en la organización de Cleveland y cómo fue que llegaste a tierras dominicanas?

-El título formal en inglés es Mental Performance Coach, que para hacerlo simple sería una especie de psicólogo deportivo. Luego de terminar la carrera de psicología en la UBA viajé a Estados Unidos a hacer un master de psicología deportiva y asistí a un congreso en el que conocí a Óscar Gutiérrez, un colega colombiano que estaba trabajando con los Indians. Quedamos en contacto y en septiembre de 2017 me dijo que había una posibilidad para hacer una pasantía y que le gustaría que yo aplicara. Lo hice, pasé por todo ese proceso durante el año pasado y luego de terminarla me contrataron para quedar fijo.

-¿Antes de eso habías estado ligado de alguna manera al béisbol?

-No, para nada. Recién cuando viví en Estados Unidos empecé a ver un poco y fui a algunos partidos de MLB como espectador. Al revés de lo que me pasaba con el fútbol americano, que no me atrae para nada, el béisbol me parecía interesante. Conocía a algún que otro jugador y tenía alguna idea de los equipos, pero no sabía mucho de las reglas.

Martín en una de las charlas que suele tener con los prospectos de Cleveland.

-¿Cómo son tus días en la academia de Cleveland?

-Depende bastante de la época. Ahora estamos en plena preparación para el Spring Training y es bastante tranquilo, los días son relativamente cortos porque la mayoría de los chicos están en sus casas, de vacaciones. No es que no haya cosas para hacer pero no hay tantos reportes para entregar, que es lo que más tiempo lleva. Una vez que arranca la temporada, los días se hacen largos. Nosotros solemos comenzar con la primera reunión en el complejo a las siete de la mañana y hay veces que me voy después de las seis de la tarde.

-¿En qué dirías que consiste tu trabajo allá?

-Todos los días hacemos presentaciones acerca de herramientas mentales para los jugadores y también me reúno con algunos individualmente. A la vez, hay mucho de estar en la práctica y observar, estar ahí. A veces el simple hecho de hablar por hablar es algo que hay que hacer para ganarse un poco de la confianza del jugador. Es importante que ellos vean que estás presente y que te importa, porque en algunos momentos se puede cometer el pecado de estar todo el día encerrado en la oficina haciendo papeleo. Además, estar en el campo está bueno para seguir aprendiendo acerca del deporte.

“Hace poco estuvieron entrenándose acá José Ramírez y Carlos Santana. Siempre aconsejan a los chicos de la academia y los ayudan porque ellos también pasaron por esto”

Más allá de lo deportivo y de tu trabajo, ¿cómo es vivir en República Dominicana?

-Apenas llegué se me hizo muy difícil porque si bien éste es un país de habla hispana, la cultura es bastante distinta. Al principio percibí que todo era medio un quilombo, muy desorganizado. Esto lo sigo pensando un poco y te doy un ejemplo: acá es una locura la manera en que la gente maneja por la calle. Es mil veces peor que en Argentina. Hay accidentes todo el tiempo, van totalmente sin cuidado. Son cosas a las que un poco me acostumbré. El año pasado se me hizo un poco más complicado porque vivía en Boca Chica, que es algo alejado de la ciudad y no hay mucho para hacer, pero ahora que me mudé a Santo Domingo me propuse tener un poco más de vida social. La semana pasada empecé a hacer jiu-jitsu brasileño (se ríe) y quiero empezar a jugar al fútbol en algún lado.

En Progressive Field, hogar de los Indians.

-Se sabe que los chicos que firman con las academias muchas veces sufrieron carencias en sus hogares, ¿cómo es trabajar con ellos?

Yo lo comparo con lo que son las inferiores del fútbol argentino. La mayoría de los peloteros vienen de familias de clase muy baja, con muy poca educación. Te diría que hasta bastante menos de la que se suele tener en Argentina, entonces mucho de mi trabajo se basa en educarlos y en formarlos para que puedan ser profesionales. Uno de los principales temas que abordamos es que ellos logren separar ciertos problemas que pueden tener en sus casas para que no los lleven al terreno y también hacemos mucho hincapié en que empiecen a construir rutinas. Un cambio grande que hizo Cleveland es que antes no había nadie fijo en el área de la psicología para Dominicana, y en parte por eso me pusieron fijo a mí.

-¿Notás muy presionados a los jugadores?

-Parte del mensaje que les bajamos es que todavía no consiguieron nada, porque muchos piensan que ya los firmaron y que entonces ya tienen la vida solucionada, cuando no es así. O que cuando los suben a la liga de Arizona ya está, ya llegaron a Estados Unidos. Les explicamos que el camino es largo y que por más de que les haya ido bien en una temporada deben seguir trabajando. La mayoría tiene la presión de salvar a su familia, parecido a lo que es el fútbol en Argentina. Intentamos que usen eso como motivación en lugar de que sea una presión, que ellos logren pensar “Ok, me encanta este deporte y quiero jugarlo para poner orgullosa a mi gente”.

“La mayoría de los peloteros que firmamos vienen de familias de clase muy baja, comparable a lo que pasa en las inferiores del fútbol argentino”

-En el tiempo que llevás allá, ¿tuviste contacto con peloteros de Grandes Ligas?

-Sí, he hablado con algunos. Hay jugadores que durante la temporada muerta vienen a sus casas en Dominicana y se entrenan en la academia. Ahora estuvieron por acá Carlos Santana y José Ramírez. En general son gente con buena onda y bien predispuestos. Se preocupan muchísimo por ayudar a los chicos que están acá con nosotros y les dan muchos consejos. Uno puede llegar a pensar que porque ya llegaron a lo más alto se olvidan, pero siempre quieren ayudar porque también pasaron por esto.

-Hace poco estuvo la Selección Argentina de gira por Dominicana y vos estuviste ahí con ellos, ¿cómo fueron esos días?

-No lo podía creer porque acá los únicos dos argentinos somos Arnedo y yo (se ríe). Fue graciosa la manera en que me di cuenta que iban a venir. Nosotros tenemos un pizarrón en el que aparecen todos los juegos que vamos a tener durante la liga, y en uno decía Cleveland vs ARG. Yo me dije “será otra cosa, no sé, otro equipo”, en ningún momento le di mucha bola. El fin de semana anterior ya me empezaban a joder mis compañeros con que iba a venir Argentina y yo al comienzo no les creía. Cuando me di cuenta que era verdad fue increíble. Los chicos son todos muy buena onda y fue espectacular conocerlos. Es más, con algunos hasta seguimos en contacto.

Llegó a la organización por una pasantía y hoy es uno de los psicólogos que trabajan en la academia de Dominicana.

“Hacemos mucho hincapié en que ellos logren separar el deporte y los problemas que pueden tener en sus casas, para que no los lleven al terreno de juego”, nos contó.

Periodista formado en @escuelacpd, @DiarioOle y @defeweb. Béisbol y fútbol americano en Argentina. Coordinador y editor de @BeisbolArgCom.

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