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Entrevistas

Melisa Echeveste, unida a dos pasiones

Melisa Echeveste, unida a dos pasiones

Melisa Echeveste es una mujer de muchas facetas. A lo largo de su vida fue docente de Lengua y Literatura, de Inglés, Licenciada en Ciencias de la Comunicación, entrenadora nacional del seleccionado juvenil de sóftbol y, recientemente, comenzó a entrenar a las juveniles del béisbol.

Se define como una apasionada de lo que hace. Con sus convicciones firmes, recorre un camino que servirá para las próximas generaciones de mujeres peloteras y sostiene que “hay que formar una comisión dentro de la Federación que incluya a todas las chicas, no para hacer comparaciones con los hombres sino para que el deporte siga creciendo”. Conocela un poco más en esta nota.

-¿Por qué se te dio por cambiar del sóftbol al béisbol?

-En realidad nunca dejé el sóftbol, sino que transicioné al béisbol porque me gustan los desafíos. Siempre estuve convencida de que en el lugar en el que iba a estar me iban a tratar bien, me iban a dar mi espacio y me iban a tener la paciencia que hay que tenerle a quien enfrenta este tipo de cambios.

-¿Te focalizás en algún punto en particular en el entreno de béisbol?

-Sí, me dedico a ser entrenadora de bateo. En ese sentido, y en coincidencia con muchos coaches que trabajan con ambas disciplinas, no hay diferencias técnicas marcadas entre los deportes. Lo que sí hay son discrepancias en el timing con la bola: en el béisbol, al margen de la velocidad del lanzador, la pelota está más tiempo en el aire y recorre más metros que la de sóftbol. Sin embargo, el gesto técnico es el mismo.

-¿Cómo fue tu experiencia como dirigente interina en Daom?

-Muy buena. En su momento me puse muy nerviosa pero el grupo de los chicos que juegan el Top Seis viene trabajando junto desde hace mucho y yo ya los conocía desde hace años. Se ocuparon de muchas cosas que quizás no suelen ocuparse para que yo me pudiera enfocar en dirigir. Fue una experiencia muy linda y estuvimos ahí nomás de clasificar a los playoffs.

-¿Y la relación con el equipo cómo fue?

-Siempre buena y en un marco de respeto. Creo que a todos los grupos les cuesta adaptarse a sus entrenadores, más cuando es una mujer la que está al frente. En ese sentido, me quedó la sensación de por qué no empecé a dirigir varones antes. La pasé muy bien, y al cabo de unos meses entablé una relación muy buena con los chicos y con los jugadores. Además, el trabajo con gente adulta es mucho más relajado: hay temas de la vida deportiva que ya los tienen adquiridos y no es tanto la parte técnica la que tengo que hacer, sino la gestión.

¿Cómo ves el presente del béisbol femenino?

-Está todo por hacer. Creo que sería muy acertado por parte de la Federación Argentina de Béisbol invertir en el béisbol femenino. Con esto no hablo de dinero, sino de darle un lugar. Hace poco vi que el Presidente se reunió con un grupo de jugadoras y de dirigentes y me parece perfecto. También creo que lo siguiente sería formar una comisión de la mujer dentro de la Federación y que incluya a todas: jugadoras, dirigentes y árbitros, no para compararnos con los varones sino para hacer crecer el deporte.

-¿Cuál es tu rol dentro de la Fundación Rumi?

-Rumi, además de tener su plan de desarrollo de béisbol en las escuelas y entrenar sus equipos, tiene un programa de proyección internacional, tanto con academias de MLB como con filiales en Dominicana y también con proyección para estudiar en universidades de Estados Unidos. Ahí es donde me involucro, ya que soy la tutora de inglés de los prospectos. La idea es acompañar a los chicos en un desarrollo integral, independientemente de que luego se de el sueño profesional.

Hace poco Argentina salió campeona en el Mundial de Sóftbol Masculino. ¿Cómo lo viviste?

-Lo que sucedió con el Mundial es un hito, un punto de quiebre histórico para el sóftbol. La repercusión del trabajo que se vino haciendo con los juveniles, que salieron campeones en el 2012, es una muestra fiel de que con trabajo se logran los objetivos. Más allá de que siga la espuma del logro, esto recién comienza. Tremenda epopeya sólo puede servir para cosas lindas, como una gira de los chicos por el país, donde se muestren las canchas y no que se tengan que construir.

-El año pasado estuviste concentrando en Salta con chicas para el Sub-15. ¿Qué opinás del nivel de juego que tiene la provincia?

-Me encanta. La experiencia que tuve como parte del cuerpo técnico del Sub-15 fue muy buena. El hecho de que muchas de ellas se inicien jugando al béisbol hace que, técnicamente, al nivel defensivo sean muy diferentes a chicas de su edad. Creo que una de las razones es el tamaño de la pelota, porque inician con una que pueden gobernar. La de sóftbol, al ser más grande, es más complicada de manejar hasta que no tenés 10-11 años. Ellas no tienen ningún problema, hay buenos desplazamientos, buenos brazos y sobre todo, son buenas chicas que vienen de buenas familias.

Si tuvieras que definir en pocas palabras a los juveniles del béisbol y a los del sóftbol, ¿cuáles serían?

-De juveniles del béisbol sólo conozco a los que trabajan en el club, aún no tuve la posibilidad de ver béisbol junior nacional. Los que conozco son increíbles, los tenés que echar para que se vayan a sus casas porque pasan más de seis horas adentro. Con los del sóftbol, la diferencia más marcada está en esto que tienen los softboleros, que vienen de camadas muy buenas y heredan esa mística de los campeones del mundo, que está buenísima.

-¿Qué sentís que le falta al béisbol para poder llegar a lo que hoy en día es el sóftbol en Argentina?

-Son deportes diferentes y creo que a ambos les falta. Si hay algo que tiene el sóftbol es que podés hacer torneos relámpago de fin de semana y contar con dos lanzadores para tres o cuatro partidos por día. En el béisbol no podés si no tenés un staff de ocho pitchers. Entiendo que los torneos de béisbol tienen que durar más días y eso lo hace más complicado de llevar a cabo, por eso hay que fortalecer más las ligas y no tanto el tema de los torneos cortos.

Además de estar vinculada al mundo deportivo, sos profesora de Lengua y Literatura y de Inglés. ¿En qué momento de tu vida decidiste que te querías dedicar al deporte?

-No sé si fue una decisión, simplemente pasó. En lo que sí tuve que decidirme fue entre un deporte y otro, porque cuando era chica jugaba al voley y al sóftbol. En un momento, mis dos entrenadores se pelearon porque querían que me entrene más horas y opté por el sóftbol. Este año pude unificar mis dos pasiones: mi carrera académica de Licenciada en Ciencias de la Comunicación y mi pasión por los deportes, ya que comencé a cursar una Maestría en Deportes, para el cual me dio el aval la FAB.

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