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Argentos por el mundo

Ramiro Milar: “Mi objetivo es llegar a las Grandes Ligas”

Ramiro Milar: “Mi objetivo es llegar a las Grandes Ligas”

Nueva York tiene más de ocho millones de habitantes. Sumidos en una urbe atrapante y que, como toda gran ciudad, no duerme, varios de miles son los latinos que la habitan. Algunos encuentran en ella solamente un lugar en donde iniciar su aventura lejos de casa, con la esperanza de ir escalando hasta poder asentarse y, por qué no, abrirse camino en el gigante del norte. Pero otros, en cambio, utilizan a La Gran Manzana como pedestal del que impulsarse y perseguir sus sueños. Sueños que, al final del día, son los que nos dicen quién es uno en realidad.

Entre estos últimos está Ramiro Milar. De 23 años, el oriundo de Caballito se encuentra allí en plena búsqueda de una universidad que le permita continuar con su carrera beisbolística mientras estudia Administración de Empresas. ¿Qué fue lo que sucedió? Luego de su primer año en Globe Institute of Technology (en 2016) la escuela cerró, por lo que tuvo que trasladarse a Oakton (2017), con lo que implica en un plan de estudios pasar de una entidad privada a una pública. Debido a ese traspaso perdió las correlatividades de las materias que había hecho, por lo que académicamente tuvo que empezar otra vez desde cero. “Acá uno tiene un límite de cuatro años para jugar universitariamente en cualquier deporte. Hay universidades chicas, llamadas Community Colleges (NdeR: como lo son las dos que mencionamos), que duran dos años y son mucho más económicas que las otras. Y luego, para tener la licenciatura, son cuatro años. Para jugar mi tercer y cuarto año tengo que transferirme a una universidad grande. Por eso es que después de temporada en Oakton me volví a Nueva York para ver qué podía encontrar”, nos resume a modo de explicación Ramiro.

El catcher/OF, ex Nichia y Ferro en Argentina, en plena acción durante un encuentro.

-¿Y ahora cuál es el estado actual de tu carrera beisbolística?
-He tenido ofertas pero las escuelas (NdeR: entiéndase, universidades) acá son carísimas y al mantenerme por mi cuenta no tengo la capacidad de pagar lo que cuestan. Para que te des una idea, un semestre en las universidades grandes vale de 20 mil dólares para adelante. Ahora estoy averiguando para hacer algún tryout o showcase. La idea de ese tipo de eventos es probarte. Te sacan mediciones de todo, de cuánto corrés y cuánto lanzás, entre otras, y luego las suben a internet. Es una manera de estar en el mapa de los coaches y las universidades, que ahora es lo que necesito.

-Vos allá llegaste por medio de una beca. ¿Cómo funciona ese sistema?
-Te doy un ejemplo para que te grafiques la situación. Bryce Harper, que vendría a ser como un Messi de nuestro deporte, salió de la secundaria y le dieron un full ride, que sería ir a una universidad sin pagar nada porque les conviene que juegue para ellos. En la NCAA (NdeR: National Collegiate Athletic Association, el ente regulador del deporte universitario) hay tres divisiones: I, II y III. La única diferencia entre ellas no pasa tanto por el nivel deportivo sino por cuánta plata tienen las escuelas para destinar a los deportes, y la distribuyen a través de becas. Pasando a mi situación personal, tengo varias escuelas de la División III que están interesadas en que yo vaya a jugar para ellas, pero como valen de 20 mil dólares para arriba se me complica. No la puedo pagar. Estas becas te las pueden dar por dos motivos: deportivo, como tuve en Globe Tech, o académico. Yo ahora tengo un promedio de 9.50 y eso a las escuelas les llama la atención, les gusta. Entonces, ¿qué pasa? Tengo universidades de División III que me dicen que no pueden becarme atléticamente pero sí académicamente. De todos modos, esa cantidad de dinero por la que me pueden becar no es suficiente para bancármela con los recursos que hoy tengo.

“Llegar a la MLB es mi objetivo desde que soy chico y empecé a jugar. Vine a Estados Unidos con la mentalidad de hacerme ver. Ahora quiero poner números en mis estadísticas de la universidad”.

-¿Hoy en día estás jugando?
-Sí, estoy en una Liga de Verano que es amateur pero la gente se la toma muy en serio. Tiene hasta estadísticas en la web y está muy bien organizada. Lo hago para no perder actividad y mantenerme en forma. Se llama MABL y juego en los Mudhens. Por decirlo de alguna forma, sería similar al nivel de la Liga Metropolitana nuestra. En esa juego sábados y domingos, pero también me conseguí otra liga entre semana para seguir sumando rodaje. Como acá el béisbol es muy fuerte, se juega siempre en serio.

-¿Cómo es un día normal tuyo?
-Depende de si estamos en temporada o no. Ahora, en el verano, me levanto temprano y voy al gimnasio a entrenar con un amigo del equipo. A veces también hago yoga. Acá hay muchos parques públicos muy buenos y salgo a correr. Cuando arranca la temporada, la rutina cambia bastante. En Oakton, por ejemplo, uno se programaba sus materias de la forma en que quería pero siempre tenía que ser antes del mediodía, para ya a las 12.30 estar libre porque a las 13 o 13.15 teníamos que estar en el campo para practicar. Se entrena toda la tarde y después de eso cada uno se iba a su casa para seguir con sus responsabilidades diarias.

-¿Qué balance hacés de tus dos temporadas en el béisbol colegial?
Estoy muy contento acá, este país es una aventura constante. Todos los días pasa algo bueno y conozco historias y gente de otros países. Con lo deportivo me siento con mucha esperanza porque me di cuenta que me desarrollé mucho físicamente, por lo que estoy mucho más fuerte y con más experiencia. Si un equipo me da la chance de jugar, siento que puedo probar que me merezco un lugar.

-¿Trabajan mucho con estadísticas en las universidades?
-Sí, todo el tiempo. Son una gran parte del béisbol porque es la manera que tiene uno para proyectar a un jugador y lo que éste puede llegar a hacer. Los coaches, por ejemplo, reclutan en base a ellas y van proyectando su equipo y su roster pensando en la siguiente temporada. No me olvido más una vez que pasé por la oficina del entrenador y tenía una planilla con 15 jugadores que podían llegar a venir para el año siguiente y otra con 20 que eran opciones para el otro año. Una locura.

“Estoy con esperanzas porque me di cuenta que me desarrollé mucho físicamente. Me siento más fuerte y con más experiencia. Si un equipo me da la chance de jugar puedo probar que me merezco un lugar”.

-¿Es posible soñar con las Grandes Ligas?
Ese es mi objetivo desde que soy chico y por eso empecé a jugar. Llegué acá con esa mentalidad, con la idea de hacerme ver. A lo que apunto ahora es a poner números en mis estadísticas de la universidad. En caso de que no suceda eso, mi idea es jugar los dos años que me quedan en el colegial, tal vez probarme en alguna liga independiente y viajar por Europa. Como tengo nacionalidad italiana, tal vez pueda jugar allá o en Alemania, que tienen ligas de buen nivel.

-¿Qué extrañás de Argentina?
-Las amistades, el mate, el asado… Acá en Estados Unidos la gente es muy diferente en cuanto a lo afectivo. En Nueva York, donde estoy ahora, no tanto porque hay muchos latinos, pero cuando estuve en Illinois fue como un shock cultural. La gente no se toca, no se abraza. Y estando en Argentina no te das cuenta, pero nosotros nos saludamos con un beso, nos abrazamos, nos jodemos. A veces me pasaba que necesitaba un abrazo…

Sus estadísticas universitarias

2017, Oakton: .310 de promedio con 22 Hits en 72 AB, 5 Dobles, 2 Triples, 1 HR, 12 RBI, 15 Carreras.

2016, Globe Tech: .307 de promedio con 23 Hits en 75 AB, 22 Carreras, 4 Dobles, 11 RBI, 17 BB y 5 Bases Robadas.

Ramiro vistiendo los colores de la selección en el Panamericano U23 de Panamá del año pasado (Foto Facebook Fedebeis Panamá)

Periodista deportivo especializado en béisbol y fútbol americano. Ex Diario Olé.

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